Aquí véis al grupo de personas que intentaron que todos los participantes se sintieran a gusto.
Pasada la tensión de los días del encuentro, se reunieron para relajarse y comentar la jugada. Os enseñamos dos fotos del “otro encuentro”; y no, no se trata del juego de descubrir las diferencias, sino que nadie se acordaba (o sabía ) cómo demonios se utilizaba el disparador automático de la cámara. Así que, para aparecer todos, tuvieron que recurrir al viejo truco.
Para el próximo encuentro esperamos que alguien se lea las instrucciones de la cámara.
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